jueves, 9 de diciembre de 2010

Volveré y seré bidones

Ya casi finalizando el ciclo lectivo, el balance es más que positivo... aunque el cerebro está entrando en colapso y el cuerpo avisa que no llega al brindis...  espero retomar el blog a la brevedad –que la abstinencia de escritura me está matando–, sacarle las telarañas y hacerle limpieza de cutis, que se viene el verano. Los extraño y nos estamos viendo.... pronto!

lunes, 6 de diciembre de 2010

Un buen mentiroso profesional

Un buen amigo y además excelente ilustrador y retocador fotográfico: Gabriel Alomar.
Eso sí que es mentir con onda! Y sino, miren qué buen ejemplo... de un envejecimiento prematuro!



Saludos y buen comienzo de semana.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Hacele un favor al mundo


Do the world a favour / OES from CHRIS + ALEXANDRE on Vimeo.

Me encantó este videín que hace referencia al problema del reciclado....
que lo disfruten y buen comienzo de semana!

jueves, 18 de noviembre de 2010

Mentirosa profesional

Hay algo que odio y que aparentemente todo el mundo naturalizó como inherente a nuestra área. Ni más ni menos que el temita del retoque digital. No se por qué ni cuándo, pero en algún momento alguien dio por sentado que nosotros, diseñadores, nacimos entre otras cosas para retoquetear imágenes. Ya que creamos imágenes –como es todo medio lo mismo, vio–, ¿por qué no modificarlas también? El problema es que, (y me tiro flores) por ser buena diseñadora, soy buena retoqueteadora de imágenes.

Bueno, la cosa es que en cada trabajo que me ha tocado me he esforzado por mantener esta habilidad escondida, bajo un par de capas de concreto. No importa lo que haga ni las excusas que ponga, no pasa mucho sin que el talento salga a flote. El listado de imágenes sería eterno, pero lo podría sintetizar con lo que la imagen diría si la pobre pudiera hablar:

(Mirá qué bien que queda mi proyecto en tu espacio!)
(Y mirá cómo quedaría tu marca en mi proyecto)
(Soy mucho más joven de la edad que tengo, ves?)
(Y flaca!)
(El evento fue un éxito! Mirá la cantidad de gente que fue!)
(En realidad estuve ahí)
(Sólo estamos nosotros y nadie más)
(Todo muy limpio y ordenado)
(El día fue espectacular, ni una nube)
(Estás impecable!)
(etc. etc. etc.)

Pero la cosa es, si odio mentir, ¿porqué tengo que trabajar de eso*? Se puede ser malísima mintiendo en la vida personal, y buenísima en lo profesional? No es medio paradójico?

Como sea, cada vez que termino alguna bendita pieza y no tardo en escuchar frases com:
-Ah! Qué mentirosa que sos!  / Ah! qué genia! / mirá qué bien que te quedó! Sos una trucha!
y demás exclamaciones de regocijo. Y yo ni siquiera sé mentir!*2


Y nunca sé, cuando todo termina, si alegrarme por un trabajo bien hecho o amargarme por sentirme... una mentirosa profesional.



---.-.-.-.-------.-.-.-.---------.-.-.---------.-.-.------------.-.-.----------.-.-.-
* - ¿y dónde corno quedó la ética profesional, eh? Igual debo reconocer que el desafío de probar hacer un montaje es tan, pero tan divertido, que a veces una buena carcajada con los resultados obtenidos afloja un poco a la ética. 

*2 - a lo sumo embellezco la verdad. Y si es escrita, probablemente más. Ya decía Oneti que los escritores son mentirosos.

jueves, 28 de octubre de 2010

domingo, 24 de octubre de 2010

sábado, 23 de octubre de 2010

Conteo

  • 96 horas de clase, (sin contar todas las de lectura aparte).
  • una pila de 10cm  de altura de fotocopias de textos.
  • 3 lapiceras uniball exhaustas.
  • 4 resaltadores extintos.
  • 1 cuaderno lleno.
  • incontables ibuprofenos, migrales y dicplofenac y afines.
pero cuántos amigos y saberes nuevos!

Curiosidades palermitanas

Siempre que camino por Bonpland, me encuentro con algo inexplicable.
¿Cómo es que una casa de sepelios, entre sus posibles neones, diga sepelios, servicio nocturno y... casamientos?
Hay alguien que haya ido a esa casa para consultar por casamientos? No suena muy tentador...
Es como si el "hasta que la muerte los separe" estuviera un poco más cerca de lo que uno se imagina... no sé. Cualquier explicación, se agradece.

viernes, 22 de octubre de 2010

Termostato

La primera vez, un martes, la médica estuvo segura de que era un error. Un error que dio lo mismo con 0.1º de diferencia. El termómetro dio 35.3º. Ella se rió y dijo que no, que no podía ser.
No sé por qué me reí cuando vi el termómetro. Ah, estoy re muerta, le dije.

A la segunda prueba di 35.4º
Segurísimo, ese termómetro anda mal.


La verdad, hoy tengo frío. Convencidísima de que es fiebre (me encantan los autodiagnósticos), me tomé nuevamente la temperatura, 3 veces y con diferentes artilugios, casi de aburrimiento creo. Claro, tengo frío porque tengo 35.7º. ¿Que nunca voy a volver al 36? al 36 y rayitas? ¿Me quedo así para siempre? ¿Qué onda?

...

¿Un doctor a la derecha?

Dependencia

No sabía lo que me estaba perdiendo... hasta que un día agarré una, y ahora soy adicta... 
No, no me hice adicta. Tampoco consumista. Sexópata, no. De qué hablo?  De las revistitas de Oblogo.

Cuando Daf nos las traía, al principio no entendí bien de qué se trataba. Las acumulé sin prestarle demasiada atención en la mesa ratona...
Hasta que un día las miré para ver de qué se trataba... y zas! Adicción a la sonrisa perpetua.


Por fin blogs en papel! Felicidad para los ojos cansados, y mayor felicidad por el excelente contenido.
Si, Oblogo me cambió la vida.
No se la pierdan!