viernes, 15 de octubre de 2010

Sobre la educación




Waiting for Superman. Juliana Pedemonte y Sol Linero



Como fiel y devota defensora de la Universidad pública (sí, así, con mayúsculas), les dejo este post, con dos animaciones que realmente me encantaron. Ok, si, hablan del estado de la educación pública en Estados Unidos. Pero haciendo algunas salvedades, me parece que el conflicto es bastante global.

Parafraseando a Johi, que tengan un excelente viernes y un mejor fin de semana.
Enjoy!

sábado, 9 de octubre de 2010

Onírica dos

En sueños de septiembre,
lo que parecía la vida perfecta se tornaba en pesadilla. Y dejaba entrever, con ese dulzor áspero, que la vida perfecta podía estar ahí, a la vuelta, con sólo girar la cabeza. Me había acostado con dolor de cabeza y levantado con migraña, y mientras desayunaba para poder ingerir la pastillita, miraba por la ventana mis plantas, retorcidas en búsqueda de la luz, y la pileta de al lado, que con su jardín está cada día más linda. Y una envidia verde me corrió por dentro. Ojalá yo tuviera una pileta así, pensé. Y me volví a la cama, previo aviso de llegada tarde.

Y cuando logré dormirme, ésto es lo que pasó.

Ahí estaba, en medio de mi casa, mirando por la ventana hacia afuera. Y lo que era la pileta del vecino se convertía de pronto en la  mía propia. Y mis plantas, estranguladas por un sol que nunca ven, contorsionadas en las formas más inverosímiles, se convertían en exuberantes, floridas, invadidas por el influjo de una primavera suculenta. Ni hablar de mi ropero. Al abrirlo, me encontraba que tenía las cosas más preciosas que jamás soñé. Carteras, camisas, lujos que no suelo permitirme. Todo. Mi casa no era mi departamento, sino que era una verdadera casa, una casa donde sólo había caminos de ripio hacia otras, no existían calles, ni autos, ni nada que se le parezca. Casi una aldea.  De hecho, desde afuera parecían como cabañas. En fin, la casa ideal.
Hasta que todo comienza a virar.

Salgo al jardín. Del otro lado hay un hombre que me mira. Giro a buscar algo, y cuando vuelvo a mirar el hombre está al lado mío. Lo único que recuerdo es que era pelado, y que me sobresalta. Estático, declara que me está contemplando porque yo represento la forma ideal de la mujer. Confundida e inquieta, me alejo del tipo raro y cuando miro en la pileta, antes vacía, la encuentro llena de gente que se había instalado lo más tranquila.

Buscando la puerta me topo con las plantas, antes suaves y pacíficas, que de pronto se sacuden rabiosas, en crecimiento acelerado, microritmo frenético de esporas y polen. Una sacude sus esporas, descarada y obscena. Otra colmada de abejas inquietas que buscan enfurecidas el polen, sólo para escupirlo en miel en la puerta de la cocina como un rito de fertilidad excesiva.

Entro en la casa ya un poco asustada y escucho una música, la música del radioreloj, pero cuando giro la cabeza para buscarlo, me encuentro con un enjambre de radiorelojes y equipos de música viejos, y no puedo saber de dónde sale el sonido. Me agacho buscando el sonido, el vibrar de los parlantes, hasta que lo encuentro. Entonces presiono el botón, y nada. Otra vez. Nada. Lo examino, cambio una perilla. Nada. Me decido por arrancarle el cable que le da electricidad. Nada. Para mi horror, la música continúa.

De pronto escucho gritos, aunque no puedo entender de dónde vienen. En la casa de al lado hay una fiesta, están los novios, vistiendo como tales, pero no era la típica fiesta de casamiento. Me entero por mi suegra, que aparece de pronto para avisarme que los de al lado estaban festejando que se separaban y que estaban devolviendo los regalos. No entendía cómo a un año de estar casados se estaban separando. La fiesta se había descontrolado, y como éramos cercanos, Guille había ido a ayudar, junto con un montón de gente que pasaba alrededor de mi casa. De pronto una explosión en la casa de al lado y un revoleo de plásticos que hacían la función de puertas, y me quedo, mirando desde la ventana, con bastante horror, la gente que sale corriendo.

Cuando me desperté, por suerte el dolor de cabeza se había ido, y ésta es lo que denominé, la pesadilla del migral.

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Nota para mi psicóloga
(que hace rato no veo y no sé cómo me dio el alta)
- Despierta entendí que el tipo raro estaba hablando de mi como si fuera un envase, una carcasa, sin nunca ver el contenido.
- Lo de las plantas locas de fertilidad, lo pensé en su momento y ya no me lo acuerdo.
- Con respecto a la casa de al lado, mi miedo era que si les pasaba a ellos, entonces, me podía pasar a mi también.  
- Lo del radioreloj fue y es excelente.  

Onírica uno



(Para escuchar leyendo el próximo post...) 

viernes, 24 de septiembre de 2010

Una voz en mi cabeza

A veces no escribo, y sin embargo, escribo. No lo puedo evitar.

Escribo mientras camino, cuando cruzo la calle, cuando estoy por tomarme al bondi, cuando me subí y escucho música con el ipod. Cuando cocino, cuando pico en la tabla, cuando revuelvo algo, cuando saco del horno. Cuando lavo platos, o lavo ropa. Cuando me hago un rato y me voy a tomar un te por ahí, cualquier sábado. Cuando me baño, cuando me seco, cuando me visto. O justo antes de dormir, cuando las sábanas se pusieron calentitas y lo que menos una desea es salir en busca de una lapicera.

Escribo, escribo, escribo. Siempre en mi cabeza y cada tanto logra materializarse en algo. Lo que esté más a mano. Papel, anotador o teclado. Alguna que otra vez en servilleta (no en esa servilleta). Más de una vez he tenido que detenerme en una librería para comprar anotador y birome, porque la inspiración cayó como rayo y no dio tiempo.

Escribo en mi cabeza, todo el tiempo y a todo momento. Esto debe sonar a enfermedad incurable. Algo así como tener a un locutor en la cabeza. Y es así, más o menos. Es como un entrenamiento constante. O una adicción. Lo cierto es que a veces no para, y se torna un poco insoportable y sólo quiero que se calle un poco.*

Cuando no escribo en el blog, siento abstinencia de escritura. Y ese sí que es un mal incurable, porque las cosas quedan, girando y girando en la cabeza hasta que bajan a papel. O a teclado, como se prefiera.

Lo único que sé, es que cuando no escucho mi voz,  ya sea porque otra voz me interfiere en la cabeza o simplemente no me puedo escuchar, es entonces y sólo entonces que sé que estoy en problemas.



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* si alguno vio "Stranger than fiction", entonces puede entender un poco lo que le pasa a alguien que escribe.

Flash

A veces me agarra la sensación de estar sobreexpuesta. Y entonces no escribo.
Pésimo.

Insólito

Esta semana hice mi primer entrega de una monografía para el posgrado.
He aquí el milagro: terminé, para mi asombro, un día antes.
Ohh!

jueves, 16 de septiembre de 2010

La indivisibilidad de la materia


El tema de elegir... de discriminar qué corno es lo importante nunca me pareció fácil.

El conjunto, la totalidad me es indivisible.

Porque la idea entera es lo primordial.

Entonces hago estas chanchadas. Verdaderos despilfarros visuales. Páginas enteras engolosinadas chorreantes de pintura. Glotonería de marcador con gula de papel, exhuberancia flúo, desparramo de niveles de lectura con codificaciones tibias y empalagosas, salpicadas con un toque de lápiz negro.

[Amarillo que subraya tímido es que es medianamente importante, a fondo sobre la línea es importante, naranja es clave. Ahora, naranja sobre amarillo es tremendamente vital].

... y esta palabra también merece flúo.
... este párrafo es clarísimo.
... no puedo no subrayar esto.
...
... bueno, todo.





...
así no voy a ningún lado.

o sí?

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La Petisa

Creo que lo de Petisa, viéndolo en retrospectiva, en un principio vino a ser una suerte de apodo medio despectivo para cuando llegó la hermana menor. Como mirándola desde arriba.

Cosa que fue solucionado rápidamente cuando empezó a usar tacos.


...


Ahora y ya desde hace incontables años es cariñoso.

Tatula debo confesar que de cuando en cuando nombro a alguna amiga muy cercana "petisa". Me miran raro, sorprendidas, como tanteando si es una expresión de insulto o no. A lo cual tengo que hacer toda la explicación de que si se me escapó, es de amor.

Pero Petisa con mayúscula sos vos, siempre con mayúscula.

Ampliación de Cumplesaños

 

Estoy muy breve, lamento no poder explayarme demasiado últimamente, sobre todo porque realmente extraño escribir y extraño aún más leerlos... calculo que ya llegará, como dice mi profe de yoga cuando tratando de tocarme la punta de los pies quedo a dos metros...

En fin, como sea, he sumado un nuevo añito de vida, el pasado 11 de septiembre. No hay mucho que decir de los cumples más que sacar pelusa del ombligo. Si, en estos días me agarra una especie de ombliguismo por el cual estoy convencida de que el mundo gira en torno a mi. Cosa totalmente errónea.* Sin embargo, las teorías fundacionales de mi existencia vinieron a reforzar esta sensación de ombliguismo.

Sin más, la pequeña historia con respecto a tan feliz día, exactamente 32 años atrás.

- Se dice que me encargaron en París, un otoño del ´78.

- La cigüeña se equivocó en el reparto, llegó 3 meses antes de lo esperado. Nací al alba del 11 de septiembre con seis meses y kilo cien de peso. Parece que me apuré en salir, un poco. Dicen las malas lenguas que llegué tan pero tan temprano, que nunca más se repitió.*2

Sepan disculpar por la foto xxx pero no encontré una mejor. Nótese el tamaño de la mano con respecto a mi.

- En la nursery, donde pasé mi primer mes de vida, me decían Robusta. No era fácil sobrevivir a un nacimiento prematuro y teniendo en cuenta los cortes de luz y afines todo. Era la única nena prematura en medio de muchos varones.


- En el sucesivo mes, quería rajar de la nursery a toda costa. Me sacaba todos los cables y gateaba hasta el extremo opuesto de la incubadora. Un afán por la vida exagerado y empeñoso.

- Cuando por fin llegué a casita, por un tiempo aquel que quisiera visitarme debía usar barbijo, y no se si delantal. Cuidados extremos y control de temperatura del cuarto.



  Entonces le puedo dedicar este post a aquellos que me trajeron a este mundo con tan extenuante esfuerzo, y cuidados múltiples. De paso, también se lo dedico a quien vino a destronarme y anda por ahí diciendo que cuando llegó tuvo que abrirse paso a los codazos porque es el único modo... la Petisa.


 ***
 
Pero por qué no, dedicárselo de paso a aquel que me banca todos los días, neurótica o no.
Guille, claro.


... y basta de tirarme tantos besos a mi misma.

Los saluda y agradece por todos los mensajes y el apoyo moral constante. Nos estamos leyendo!
G.S.

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*1 desde el S11 que mi cumple dejó de ser el día del maestro. Pero ese cumpleaños merece un post aparte. Por lo pronto, sólo cuento que compré So, de Peter Gabriel, y el tema del día fue Red Rain.


*2 esa mala lengua es mía, claro.